DESPEDIDAS

DESPEDIDAS

Hay “despedidas” que me han traído en los bolsillos un cierto sabor a libertad, a autonomía y que vienen cargados de paz y tranquilidad… he de confesarte que la nuestra es una de ellas.

Al principio me pareció que lo nuestro nuestro  sería para mucho tiempo por no decir que para siempre, y me imaginé que nos veríamos realizados en aquellos  sueños que íbamos construyendo en aquellas confidencias, y que iríamos caminando de la mano terminando un proyecto tras otro de aquellos que nos planteábamos, y que terminaríamos la vida viejos y juntos alrededor de una chimenea con cierto éxito en cada uno de nuestros retos.

Pero al pasar del tiempo cambió la historia, cambió mi forma de verte, y no de mucho tiempo… qué triste ¿verdad?

En un primer momento me resultaba hasta gracioso enseñarte cosas que nadie creerá que no sabías, pero luego se volvió una letanía de pesares que me pesaban como una lápida.

De verdad te confieso que cuando recapacité sobre esa edad vital que parecías tener no pensé que serías alguien muy importante en mi vida, ni por asomo creí que serías el amor de mi vida, o que la búsqueda había terminado.

Cuando tu desesperada llamada te llevó ante aquella puerta creíste que era momento de pasar a una nueva etapa en donde sólo hay que trabajar juntos para lograr esos anhelos, para crear un historia de amor como la que nunca se ha vivido, para amarnos de verdad, pero cómo decirle algo de “amor” a quién no sabe qué es el amor, para sentirlo no se va donde por amar se paga.

Para amar hay que tener corazones sincronizados, como si estuvieran bailando juntos, y tú no sabes bailar. Ni te interesa aprender.

Nunca fuiste capaz de escuchar mis palabras o de crear unas nuevas entre los dos.

Y me percaté de tu falta de empeño, no era falta de determinación, ni miedo a entregarlo todo y perder.

La realidad me ha golpeado como suele hacerlo cuando quitas los ojos del camino y te estampas contra un muro conduciendo, en algún momento tuve que entender que tú no estabas tan motivado como yo, que sólo te movían ciertos egoísmos y caducos principios por los que poco a poco me fuiste abandonando a la par que perdiendo y no te importaba.

Intentarlo todo para hacer que alguien que nunca estuvo vivo reaccionara era avanzar a contra corriente de mis principios y todos tenemos un límite, y yo he llegado al mío contigo, he terminado por renunciar y entender que a pesar de  que de lo mucho que te quiero, y que podría haber sido no puedo permitirme estancarme con alguien que no tiene intenciones de avanzar o de vivir la vida en todas sus extensiones porque yo sí deseo vivirla como si hoy fuera mi último día.

Porque sí, quizá hoy sea mi último día…

Pensé mil veces en cómo sería la ocasión en la que nos decíamos adiós,  pero nunca me imaginé que podría decírtelo con esta tranquilidad en mi voz y en mi cabeza, con esta sensación de libertad que tengo, con esta calma, quizás sea porque estoy segura que lo intenté todo antes de decir hasta nunca…

Y no hasta otra.


Si te ha gustado tienes otras publicaciones para leer en:

Voy pasando páginas

©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los 

hechos  aquí relatados y los personajes son invención de la 

autora

¡NO OLVIDES COMPARTIR EN TUS REDES SOCIALES SI TE HA GUSTADO!
Anuncios

6 comentarios en “DESPEDIDAS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s