EL AMOR ES COMO LOS ZAPATOS

Con los años he aprendido que el amor es algo así como la relación entre nosotros y los zapatos.

Me explico y tú verás si mi idea es aceptable, equivocada o no.

A medida crecemos crece también nuestra idea de lo que es el amor, como crece la talla de nuestro calzado.

Cuando somos pequeños el amor se resume en querer a mamá y papá, a los abuelos, a los hermanos y quizás a esa chica o ese chico tan guapo de clase; en lo tocante a la familia es lo absolutamente normal, en lo referente a esa persona que nos parece especial la queremos para admirarla, con una inocencia absoluta.

Y que los dioses nos libren si el amor a medida crecemos, evolucionamos, deja de ser eso, admiración por esa persona para quererla, o más bien amarla con la inocencia que teníamos cuando teníamos unos cuatro o seis años.

El amor, como el zapato si no es de la misma talla que tus pies deberías dejarlo pasar, y si no es de un buen material (o sea de verdad) también.

No es lo mismo desear, querer que amar.

Esto si no lo tienes claro, clarinete, cristalino, es mejor que no te metas en ese huerto porque vas a salir embarrado, tienes que verte a ti mismo intentando meterte en un huerto a por una fruta, tu favorita, pero no has visto que está mojado, no llevas buen calzado y vas a lo loco, ahí… y te metes, pues ten por seguro que vas a salir pringado de barro hasta medio muslo.

Eso si no te estampas contra el suelo y te llevas el susto de tu vida.

Los cimientos del amor son la amistad, la lealtad, la veracidad, el cariño, y el respeto y la persona que no entienda todos estos conceptos entre un hombre y una mujer no podrá ser un buen “zapato” para ti, o un buen amor para siempre, una buena mujer, un buen hombre, una buena horma para tus pies.

Tus pies te sustentan y te sustentarán siempre, salvo que tengas un trágico accidente, ¡los dioses te libren!, busca siempre un buen par de zapatos.

Los zapatos, como las personas, a veces no los encuentras, das vueltas, tienes una idea clara de lo que deseas, otras veces ya aburridos de lo que nos ha pasado ni los buscamos, pero simplemente nos topamos con ellos o con ellas y formamos una buena base sobre la que cimentar nuestra vida, nuestro hogar, y caminar por el tiempo que nos quede.

No debemos olvidar unas cuantas cosas, la ilusión por el presente y el futuro, la experiencia que es en lo que debemos basar ciertas decisiones, pero no cebándonos cuando la experiencia pasada ha sido mala y, las ganas por emprender un nuevo camino con nuestro nuevo par de zapatos, o según esta metáfora nuestro nuevo amor.

SARA BAREILLES – Love song

 

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©VictoriadelaFuente2018

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Imagen en Pixabay

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20 comentarios sobre “EL AMOR ES COMO LOS ZAPATOS

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  1. Uno de mis ídolos, Groucho Marx, también hacía metáforas asociando el amor y los zapatos:

    “Hasta que uno no se ha limpiado los zapatos con el vestido nuevo de la esposa, no sabe nada del amor… ni de la esposa”.

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  2. ¡Era genial!. Harpo y Chico también eran buenos, pero él era increíble.
    He visto todas sus películas y he leído libros suyos. Sus vidas son muy interesantes.
    Harpo era un virtuoso tocando el arpa y Chico también era bueno tocando el piano.

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  3. Una buena metáfora. Encontrar unos zapatos, un amor, con el que te encuentres cómodo no es una tarea fácil. Elijas cual elijas necesitas un tiempo para que se adapten bien a tus pies hasta que ya los lleves con mayor comodidad que cuando los adquiriste. Con el amor pasa lo mismo, el tiempo decide si tu amor acaba por adaptarse cómodamente a tu forma de ser o por el contrario no es así. Vivimos en una época en la que se suele cambiar al cabo de poco tiempo de zapatos. Yo llevo los mismos y tienen mucho lustre.
    Un abrazo, José

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  4. La idea es aceptable. Por lo que a mí y a mis zapatos respecta, debo confesar que me crié en un pueblo de montaña y siempre se me dio bien entrar en los huertos trepando y saltando las vallas y muros de piedra para alcanzar las primeras frutas de medio verano. Feliz.

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  5. Me encantó leerte querida Victoria, la verdad tienes toda la razón el amor es como los zapatos, y si no se encuentra ese amor verdadero hay que seguir buscando hasta encontrarlo. Un saludo y Felices Fiestas

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  6. Me encanta esa metáfora. Sin pies para qué servirían los zapatos. El hombre nació para amar , como los zapatos nacieron para los pies. Ambos se necesitas. Solo es cuestíon de encontrar a tu zapato y de tu número.

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  7. Es más aun. Porque tú, yo, todos vamos cambiando a medida crecemos y evolucionamos con la vida, y las personas que amamos están con nosotros o dejan de ser “de nuestra talla, de nuestro gusto…” o llámalo equis.
    Pero es rara la pareja que tras dejar de amarse un tiempo puede retomar la relación años después, porque cada uno ha evolucionado en distintos caminos y sentidos.
    Un saludo.

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  8. Los zapatos han sido un símbolo muy potente: recordemos, sin ir muy lejos, los zapatitos de cristal de la Cenicienta, o el fetichismo que tan bien conocen los psicoanalistas.

    La comparativa que haces entre los zapatos y el amor es muy interesante, y en mi opinión acertada. ¡Me gusta!

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