ADICTO AL MORBO

Tras un año de idas y venidas en una relación más que tormentosa Paula decidió que aceptar aquella oferta de trabajo iba a ser una buena oportunidad para tomar distancia de aquella persona de la que estaba tan enamorada.

Él no convivía con ella y Paula empezaba a pensar que tenía una doble vida tal como le venían diciendo todos aquellos que le conocían, mientras que de cara a ella no dejaba de insistir en que ella era la mujer de su vida y la amaba mucho, como a ninguna mujer antes.

Cuando se lo expuso a Enzo en la cena que solían compartir los sábados en casa de ella él había reaccionado de la peor manera que cabía esperar dejando a Paula estupefacta.

Él le rogó que no aceptase y se echó a llorar, se levantó de la mesa y corrió a refugiarse en su regazo agarrándose a sus caderas, aquella reacción que la desarmó como persona, como mujer, como pareja, como amante… deshizo cada uno de los  esquemas que había preparado para alegar ante aquel hombre que medía un metro ochenta y seis, tenía el pelo negro ondulado y gustaba de llevarlo engominado para que destacasen más sus facciones y el verde de sus ojos.

De rodillas, amarrado a sus caderas sus manos empezaron a reptar mientras lloraba e hipaba como lo hacen los niños pequeños después de las rabietas, le acariciaba el costado del vestido que Paula había elegido para aquel sábado a sabiendas de que era algo que le hacía estremecer.

Tan pronto como oyó el primer suspiro de los labios de Paula se quitó la corbata, ese gesto no desató una alarma en la mente de Paula, después se quitó el cinturón, ninguna alarma; abrió sus rodillas y empezó a acariciar la cara interior de sus muslos mientras jugaba con bajar su cabeza y cuando menos se lo esperaba ella, él ató cada una de sus piernas con la corbata y el cinturón a sendas patas de la silla de Paula.

Ese gesto pilló a Paula por sorpresa, no se lo esperaba.

El morbo hizo que viajara a dimensiones del placer diferentes a las que había conocido hasta aquel momento.

El lunes contactó con la organización que le había hecho la oferta de trabajo para informarles de que había tomado la decisión de continuar con su trabajo actual.

A partir de aquel momento el comportamiento de Enzo empezó a enrarecerse, se volvió más difícil con ella, posesivo, mentiroso, caprichoso, mandón y manipulador, pero Paula no se dio cuenta porque estaba enamorada hasta la médula de aquel hombre.

Tres años después Paula y Enzo habían recorrido casi todos los caminos que se podían recorrer en el aspecto sexual y ella había tomado la firme determinación de retomar las riendas de su vida tras verle en una calle de la mano con una señora que parecía bastante mayor por la mañana, comiéndose la boca en un café con otra por la tarde, y bailando en una fiesta con una tercera, y todo en el mismo día.

Había habido discusiones en aquellos años y casi siempre eran por los lapsos de tiempo que él no podía explicar qué hacía, pero ninguna mentira se puede ocultar siempre y a todos los que están alrededor.

Ahora sus momentos de ausencias quedaron claros a qué se debían, y también quién era el hombre con el que había perdido cuatro años de su vida.

Siempre le habían dicho que había oportunidades que pasan como un tren y que no vuelven a pasar, sin embargo, a Paula le arrolló un tren, al día siguiente de ver cómo su pareja, el hombre al que amaba le era infiel y con tres mujeres nada más y nada menos, le llegó una oferta de trabajo por email que era para Londres.

Preparó todas sus cosas, alquiló un sitio en el que dejar sus muebles y preparó una cena exquisita el sábado y se despidió del que sabía que era el amor de su vida mientras hacían el amor.

Hizo noche en Madrid, en un bonito hotel que le permitió conocer el centro de la capital, mientras desayunaba antes de marchar al aeropuerto cogió el teléfono y puso en su estado de WhatsApp:

Estoy fuera, no contactéis conmigo, ya llamaré yo.

También retiró del perfil de Facebook todas aquellas fotos en las que salía ella, cambió el correo electrónico de su cuenta por uno nuevo y también puso una contraseña nueva a sabiendas de que cuando él supiera que se había marchado se volvería loco e iba a intentar localizarla por todos los medios.

Al salir del hotel caminó con su trolley un poco calle abajo, no quiso que el botones le ordenase un taxi, entonces fingió que se ataba un zapato y tiró el teléfono por la alcantarilla.

Paula tardó tres años en atreverse a volver a las redes sociales, aunque no abrió un perfil con su nombre de antes, sino que usó el los apellidos del chico con el que se había casado en Inglaterra, poco a poco fue recuperando a los amigos y amigas de siempre.

Unas navidades Craig, su marido, con el que llevaba casada cinco años, insistió en viajar a España y conocer cómo eran las raíces de su esposa, ella era reticente pero no tenía ningún argumento para alegar que no se debía viajar y viajaron tres semanas.

Fue entonces cuando Paula enteró de que Enzo la había estado drogando, aunque no sabía qué había usado, y por medio de la sustancia que hubiera utilizado ella había hecho varias cosas que no recordaba.

Fueron varios los amigos y familiares que teniéndola cara a cara la dijeron las cosas que habían pasado durante aquellos años oscuros de su vida.

Todos ellos tuvieron que creerla cuando vieron su reacción al oír las cosas que estaba oyendo, al regresar a su casa no podía evitar agradecer por su trabajo, su nueva vida y su fuerza de voluntad para no volver a contactar con Enzo en todo aquel tiempo, pero sobre todo al principio de mudarse a Londres que fue cuando se vio más frágil sin él.

NORAH JONES & DOLLY PARTON – Creep on in

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©VictoriadelaFuente2019

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7 comentarios sobre “ADICTO AL MORBO

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  1. Yo pienso que el morbo es un elemento enriquecedor en una relación, pues contribuye a avivar la pasión y el deseo; siempre que sea sin engaños.
    Y me resulta curioso que la Real Academia Española le dé sólo un significado peyorativo, al definir el morbo como como “enfermedad: alteración de la salud”, “interés malsano por personas o cosas”; “atracción hacia acontecimientos desagradables”.
    Un abrazo.

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  2. Bueno, en el caso de la presunta pareja de la protagonista el morbo era una cuestión de ir probando cosas, límites, el BDSM, lo cual es muy lícito siempre que sea consensuado, pero de lo que no se puede decir que sea bueno es de utilizar a una persona, sea hombre o mujer privándola de sus instintos por medio de las drogas para que haga cosas en contra de su voluntad.
    Eso es… tener un muñeco.
    Personalmente no le veo la gracia.
    Ni al muñeco ni a someter.
    En fin.
    Creo que algo falla en la educa que han recibido este tipo de seres, porque me niego a llamarlos humanos y menos hombres.
    Nanit.

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  3. Excelente exposición en forma de relato de situaciones que pueden vivirse en la vida real. Usad cualquier cosa par manipular las voluntad de otro, es un acto vil.
    Me alegro por la chica, porque a pesar de perder años con ese… que no encuentro ni como llamarlo, literalmente pudo borrarlo,
    Cuando sacamos de nuestra vida lo que no nos hace bien, tenemos la,oportunidad de encontrar a alguien mucho mejor.
    Un abrazo

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